domingo, 6 de julio de 2014

Inhibidor Tópico



El corazón roto vuelve por más y así se siente único, pero lo cierto es que todos andamos así. Conocemos la sumisión, la tortura y el aburrimiento, pero esta vez no quiero que tú las conozcas, me despido de las tres.
Mañana al despertar no habré olvidado que estuviste acá, haré lo posible para que tu olor se conserve en la cama. Mañana estaré aliviado de tener mis pies y caminaré, estaré aliviado de tener esta hermosa cara y sonreiré.

Estas tan rota, tan rota como yo, que no debes preocuparte por tus ángulos agudos y las excentricidades. Hoy solo importa que te gusten los paseos acelerados,  el humor negro, las tardes cítricas y las noches blancas bien mezcladas con ginebra.

Somos el momento y el cuerpo sin historia. Despertamos con la piel llena de besos: tú encuentras mis huellas en ti, yo encuentro las tuyas en mí, pero no recordamos cómo llegaron ahí. También hay las huellas de un tercero que ya partió en medio de la noche.

La próxima vez quien ocupe tu lugar desayunará como vegana después de una noche de tanta sangre cruda, tomará té verde después de tanto veneno. No habrá festín, solo una paz nutritiva. Ella caminará a casa con la misma ropa de ayer, su ropa llevará el olor del camino recorrido.

Estoy tan roto como tú, pero destruyéndome me encuentro a mí mismo. La sordera de hoy es señal de que la música caló y la sensación extraña en la entre pierna dice que la perfección también lleva su dirty talk. Cada beso, cada role play de esclavo y amo y  cada nueva palabra de seguridad están sacralizadas por nuestras lagunas mentales. 

No seré yo la próxima vez, no serás tú la próxima vez, pero podremos reencontrarnos en otros, podremos sustituirnos en cuerpos distintos. Somos la versión contingente de las cosas que no existen, solo somos ese olvido intoxicado.